Margarita Rodríguez
BBC News Mundo
Mansoureh Shojaee, activista iraní por los derechos de las mujeres e investigadora en la Universidad Vrije en Ámsterdam, tenía 19 años cuando triunfó en Irán la Revolución Islámica en 1979.
Pocas semanas después, el nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Ruhollah Jomeini, decretó que las mujeres debían llevar el velo.
El 8 de marzo de ese año, en el Día Internacional de la Mujer, Shojaee se unió a la marcha en la que muchas mujeres expresaron su oposición a la medida. «Yo no sabía nada sobre feminismo”, me cuenta.
Ya pasaron casi 47 años de esa manifestación histórica y, con la llegada de un nuevo 8M este domingo, Shojaee nos pide recordar a las iraníes como «mujeres independientes que buscan la autodeterminación, desde sus cuerpos hasta el futuro de su país».
Lo han demostrado luchando, escribiendo, manifestando», agrega. En su caso, por su trabajo como activista de los derechos de las mujeres, estuvo en prisión en Irán varias veces.
Tras los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán, que comenzaron el sábado y que amenazan la estabilidad del régimen que la hizo abandonar su país, teme por el efecto devastador de la guerra en la población civil. ¿Cómo se puede pensar que una intervención militar, un ataque, debería traer democracia?», dice desde Países Bajos.
Naghmeh Sohrabi, profesora iraní-estadounidense de Historia del Medio Oriente en la Universidad Brandeis, en Estados Unidos, me da una opinión similar.
Estoy en contra tanto de la guerra como de la represión de la República Islámica porque creo que los iraníes merecen un futuro mejor, un futuro más democrático», explica desde Massachusetts.
Y no va a pasar a costa de una bomba ni de un arma disparándole a manifestantes inocentes”.
Los iraníes, afirma, no necesitan que nadie «sueñe su futuro por ellos».
