NEW YORK MAYO 2026.
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Dignidad sin Fronteras: Exigimos el Fin del Maltrato y la Discriminación hacia la Migración Venezolana
El fenómen migratorio venezolano es una de las crisis humanitarias y de desplazamiento más complejas del siglo XXI. Detrás de las cifras de millones de personas que han cruzado fronteras, hay historias de valentía, resiliencia y el deseo fundamental de salvaguardar la vida y el futuro de familias enteras. Sin embargo, en lugar de encontrar el refugio y la protección que el derecho internacional garantiza, una alarmante cantidad de migrantes venezolanos enfrenta una realidad hostil, marcada por el maltrato institucional, la xenofobia y la vulneración sistemática de sus derechos humanos.
La Institucionalización del Maltrato: Más allá de la Burocracia
Desde nuestra organización de derechos humanos, alzamos la voz para denunciar y criticar enérgicamente el trato degradante que las autoridades de diversos países de tránsito y acogida imponen a nuestros connacionales. No estamos hablando de simples retrasos burocráticos; nos referimos a una política de hostilidad que se manifiesta en:
Detenciones arbitrarias y condiciones inhumanas: El uso desproporcionado de la privación de libertad en centros de detención migratoria que no cumplen con los estándares mínimos de habitabilidad, higiene y alimentación.
Expulsiones colectivas y devoluciones en caliente: Prácticas ilegales que violan el principio de no devolución (non-refoulement), poniendo en riesgo inminente la vida de personas vulnerables, incluidos niños, mujeres embarazadas y adultos mayores.
Violencia física y psicológica: Abusos de poder por parte de cuerpos de seguridad en pasos fronterizos y controles internos, donde los insultos xenófobos, las extorsiones y el uso de la fuerza física se han vuelto alarmantemente comunes.
Barreras sistemáticas para la regularización: La imposición de requisitos inalcanzables y costos prohibitivos que empujan deliberadamente a los migrantes a la irregularidad, despojándolos del acceso a derechos básicos como la salud, el trabajo digno y la educación.
La Criminalización de la Vulnerabilidad
Es profundamente preocupante cómo desde las narrativas oficiales de algunas administraciones se promueve la criminalización del migrante venezolano. Utilizar a una población vulnerable como chivo expiatorio para ocultar problemas internos o ganar réditos políticos no solo es éticamente inaceptable, sino que cataliza la xenofobia en la sociedad civil.
La condición de migrante o refugiado no anula la condición de ser humano. Las autoridades policiacas, militares y migratorias tienen el deber imperativo de proteger, no de perseguir; de integrar, no de segregar. Cada acto de maltrato ignorado por los gobiernos es una complicidad tácita con la violación de los tratados internacionales de los cuales son firmantes.
