Politólogo Julio Urribarri Fonseca Dr en Ciencia Política.
EMBAJADOR DEL PARALAMENTO INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS EN ESTADOS UNIDOS
iphrusa.org
INGENIERÍA ELECTORAL PARA DESMONTAR EL AUTORITARISMO:*
BASES TÉCNICAS PARA UNA TRANSICIÓN REAL EN VENEZUELA.
Venezuela vive un momento que no admite evasiva. Estamos frente a un punto de inflexión histórico. Y en momentos así, las sociedades deben hacerse una pregunta: Qué reglas sostienen nuestro sistema político y a quién sirven esas reglas ?
Porque la transición – y esto hay que decirlo sin rodeos – no llegará por desgaste, ni por cansancio, ni por milagro. La transición se construye , se diseña y se planifica. Y para eso existe una herramienta central en la Ciencia Política:
LA INGENIERA ELECTORAL
La ingeniera electoral no es un tecnicismo reservado a especialistas . Es, en esencia, el conjunto de técnicas, metodologías y reformas que permiten que la voluntad popular sea respetada. Es el mecanismo que garantiza que el poder no se perpetúe por manipulación , si no por legitimidad. Es la defensa técnica de la democracia.
Y por qué es tan urgente hablar de esto en Venezuela?
Porque durante años hemos vivido con un sistema que ha distorsionado la representación. Un sistema que ha manipulado circunscripciones, que ha distribuido el poder de manera desigual, que ha convertido el voto en instrumento vulnerable. Prácticas como el Gerrymandering y el malapportionment no son conceptos abstractos: Son mecanismos silenciosos de control político. Son formas de fraude estructural que ocurren antes que los ciudadanos lleguen a la mesa electoral.
Y mientras estas distorsiones avanzaban, las reformas electorales se aplicaban de manera selectiva.
Se tocaba el ámbito legislativo, si, pero se dejaba intacto el corazón del problema : un sistema presidencialista que concentra un poder desproporcionado en la figura del Presidente. Un sistema que sin contrapesos, sin límites claros y sin alternancias, deriva inevitablemente en autoritarismo. Y cuando el poder se concentra sin frenos, la frontera entre autoritarismo y absolutismo se vuelve peligrosamente delgada.
Por eso, cuando hablamos de transición, no podemos limitarnos a pensar en un cambio de gobierno. Tenemos que pensar en un cambio de reglas. En un rediseño institucional profundo. En un sistema que distribuya el poder, que controle, que lo límite. Una opción es avanzar hacia un sistema parlamentario, dónde el ejecutivo dependa de mayorías legislativas y donde el control político sea real y efectivo. Otra opción, si se mantiene el sistema presidencialista, es introducir reformas indispensables: segunda vuelta, reducción del periodo presidencial, eliminación de la reelección indefinida. Basta con un periodo de cuatro años con reelección inmediata . Sin alternancia, no hay democracia posible.
La ingeniera electoral también nos obliga a mirar hacia la ciudadanía. La desconfianza en el sistema político Venezolano no es casual ,es el resultado de años de manipulación, de opacidad, de reglas cambiadas a conveniencia. Recuperar la confianza implica garantizar que cada voto cuente, que cada circunscripción represente de manera justa a su población, que las reglas sean claras, estables y conocidas por todos.
En mi investigación doctoral encontré una definición que resume esta definición con precisión:
«La ingeniera electoral se plantea tanto impulsar una serie de procesos y reformas como la búsqueda permanente de instituciones políticas procedimientos y reformas públicas mas idóneas, estables y eficientes, que contribuyan no solo a una mayor gobernabilidad democrática, sino también a la profundización de la democracia en un sentido integral». ( Rivas, 2004:123)
Esta frase nos recuerda algo esencial: La ingeniera electoral no es un evento. Es un proceso. Es una tarea permanente. Es la vigilancia técnica de la democracia.
Y por eso , hoy más que nunca , debemos decirlo con claridad:
-Sin reglas justas no hay transición posible.
-Sin ingeniería electoral no hay reconstrucción institucional.
• y sin reconstrucción institucional, Venezuela seguirá atrapada en un modelo que ya demostró su incapacidad para garantizar estabilidad, legitimidad y futuro.
La transición venezolana debe comenzar por reglas del juego. Por el rediseño de las instituciones, por la recuperación de la confianza ciudadana.
La ingeniera electoral nos ofrece el camino técnico de hacerlo.
Su implementación requiere algo más :
LA VOLUNTAD POLÍTICA, CONSENSOS AMPLIOS Y UNA CIUDADANÍA CONSCIENTE DE QUE LA DEMOCRACIA NO SE DEFIENDE SOLA.
Hoy mas que nunca, Venezuela necesita un rediseño institucional que devuelva equilibrio al poder, legitimidad a las instituciones y esperanza a la sociedad.
Hasta mi próxima entrega.
Politólogo Julio Urribarri Fonseca
Doctor en Ciencia Política.
Maracaibo, Lunes 19 Enero del 2026
