MARIA CORINA MACHADO EMBAJADORA DE LOS DERECHOS HUMANOS… DESESMASCARO LA DICTADURA DE VENEZUELA EN WASHINTONG.

Poradmin

febrero 10, 2026

Washintong 8 de febrero 2026.

María Corina Machado desenmascara el plan macabro de Delcy Rodríguez y el régimen para engañar al mundo.
El aire en Washington se podía cortar con un cuchillo. En una reunión que marcará un antes y un después en la historia de la liberación venezolana, María Corina Machado, la líder indiscutible de la resistencia y hoy figura central de la transición, soltó una verdad que ha dejado a los senadores de Estados Unidos en estado de shock y a los aliados del régimen temblando.
Con la firmeza que la caracteriza, Machado lanzó una advertencia incendiaria que debería resonar en cada capital del mundo libre: el régimen de Nicolás Maduro está activando su arma más letal, la «fábrica de ganar tiempo», y lo está haciendo a través de figuras como Delcy Rodríguez.
El «Manual de la Estafa»: La eficiencia del mal
María Corina fue implacable. No se anduvo con rodeos diplomáticos. «Quiero advertir que, si hay algo que este régimen ha sabido hacer con eficiencia en el pasado, ha sido ganar tiempo y aprovecharse de los esfuerzos realizados de buena fe», sentenció ante un panel de senadores que escuchaban en silencio sepulcral.
Esta frase es una puñalada directa al corazón de quienes, desde la ingenuidad o la complicidad, siguen proponiendo mesas de diálogo infinitas. Machado ha identificado el cáncer de la negociación fallida: el régimen no dialoga para ceder, dialoga para respirar. Cada vez que Maduro se ve acorralado por las sanciones o el hambre del pueblo, envía a sus peones para simular una apertura que nunca llega.
Es una táctica de supervivencia parasitaria: succionan la esperanza de los venezolanos y la paciencia de la comunidad internacional para perpetuarse un día más en el poder.
Delcy Rodríguez: La cara del engaño
La mención de Delcy Rodríguez no fue casualidad.
En los pasillos de Washington y Bruselas, algunos sectores intentan pintar a la vicepresidenta del régimen como un «ala moderada» o un puente para la transición. María Corina demolió esa fantasía con un mazo de realidad: «Delcy Rodríguez es parte del régimen».
Sin matices. Sin medias tintas.
Tratar de negociar con Delcy es, según la visión de Machado, tratar de negociar con el verdugo mientras este afila la guillotina. La advertencia es clara para los senadores estadounidenses: no se dejen seducir por el lenguaje técnico o los modales de seda de la cúpula madurista.
🛑Debajo de los trajes caros y los discursos sobre «soberanía», solo hay una estructura criminal que busca inmunidad.
La mentira de la «Inversión Real» en un país en ruinas
Uno de los puntos más polémicos y realistas de su intervención fue el económicos.
Mientras el régimen intenta desesperadamente vender una imagen de «Venezuela se arregló» para atraer capitales extranjeros, Machado puso sobre la mesa la cifra de la vergüenza: un país donde el 86 % de la población vive en pobreza.
«No hay manera de que un país con estos índices pueda atraer inversión real», afirmó con la contundencia de quien conoce el hambre de su gente.
¿Quién en su sano juicio invertiría miles de millones en una nación donde no hay seguridad jurídica, donde la infraestructura eléctrica colapsa y donde la mano de obra está sumida en la desnutrición? La respuesta es sencilla: nadie que sea honesto. Los únicos que «invierten» en la Venezuela de Maduro son los lavadores de dinero, las mafias internacionales y las potencias que buscan saquear recursos a precio de gallina flaca a cambio de apoyo político.
La inversión real, la que crea empleos, la que levanta fábricas y trae progreso, solo llegará cuando la tiranía sea un mal recuerdo y la democracia regrese de la mano de la libertad de mercado y el respeto a la propiedad privada.
El mensaje a los Estados Unidos: ¡No más oxígeno!
La reunión con los senadores no fue una simple visita de cortesía; fue una exigencia de acción. Machado dejó claro que cualquier alivio de presión, cualquier concesión de licencias petroleras o cualquier reconocimiento a los enviados de Maduro es, en la práctica, una traición a los millones de venezolanos que votaron por un cambio.
El régimen está herido, pero no muerto. Su estrategia actual es la de la «normalización».
Quieren que el mundo se acostumbre a su presencia, que acepten la miseria del 86 % como una fatalidad geográfica y que vean a Delcy y a Maduro como interlocutores válidos.
María Corina ha roto ese guion. Ha ido a la capital del mundo libre a decir que la buena fe de la comunidad internacional ha sido el combustible de la dictadura.
Conclusión: La hora de la verdad
El artículo que hoy leen no es solo un resumen informativo.
Es un llamado a la rebelión de las conciencias. María Corina Machado ha puesto las cartas sobre la mesa: o se está con la libertad y la justicia, o se está con el «ganar tiempo» del régimen. No hay puntos medios.
El 86 % de pobreza no es una estadística, son rostros, son niños sin leche, son abuelos sin medicinas. Permitir que el régimen gane un segundo más de tiempo es permitir que la tragedia se multiplique.
¿Estamos dispuestos a seguir permitiendo que Maduro y Delcy se burlen del mundo libre? María Corina ya dio el paso al frente. Ahora le toca a la comunidad internacional demostrar si tienen la valentía de acompañarla hasta el final.
¿Crees que el régimen de Maduro volverá a engañar a la comunidad internacional con sus mesas de diálogo?

  • ¿Estás de acuerdo con María Corina en que Delcy Rodríguez es solo una pieza más de la tiranía?
  • ¿Qué mensaje le darías a los senadores de EE. UU. que están escuchando a nuestra líder?
    ¡Comparte este artículo si crees que la única inversión real que necesita Venezuela es la salida

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